
Entre las herramientas posibles, en primer lugar quiero mencionar las
asignaturas optativas. Estas asignaturas (optativas o no) generalmente solo están en grados muy
concretos, como por ejemplo, en estudios de economía o empresariales. Cuando en
realidad, deberían estar incluidos en otros muchos estudios. Esto suele suceder
porque los departamentos ligados a una titulación no tienen interés en este
tipo de asignaturas alejadas de su ámbito de investigación.
Una solución alternativa serían los créditos
de libre configuración. Aunque la idea del Ministerio es que estos créditos estén
orientados a actividades culturales, asociativas, deportivas o solidarias, en
algunas universidades ya se tienen en cuenta otro tipo de cursos transversales
como lenguas, ética, etc., siguiendo la filosofía de las actividades de los créditos
de libre elección de las antiguas licenciaturas y diplomaturas. Con esta idea se
podrían hacer cursos, seminarios, talleres, conferencias y además permitirían reunir
estudiantes de diferentes facultades y escuelas.
Otro instrumento con interesantes posibilidades, se abre con la
introducción generalizada de los trabajos final de grado para todas las
titulaciones. Mi experiencia en dirigir proyectos fin de carrera en las
antiguas titulaciones de ingeniería, me han permitido tutorizar proyectos que
han tenido una parte técnica y una parte ligada a la creación de una empresa como
consecuencia final del desarrollo de la parte técnica. Es más, estos proyectos,
los he dirigido para grupos de dos o tres alumnos. Los alumnos defendían en
conjunto la parte común, pero también tenían que defender la parte personal,
tanto técnica (el título al que optaban era de ingeniero), como la parte
empresarial.
Una de las limitaciones de estos
proyecto era que todos los componentes de los grupos eran estudiantes de
ingeniería, ya que el resto de estudios no tenían que hacer este tipo de proyectos.
Como actualmente los trabajos final de grado, son obligatorios para todos los
estudiantes independiente de la carrera, se debería fomentar la realización de
proyectos con grupos mixtos formados por estudiantes procedentes de diferentes
facultades, donde la diversidad enriquecería los proyectos con visiones multidisciplinares.
De momento, no he podido convencer a dos facultades diferentes para hacer un proyecto
piloto.
Otro posible instrumento que pienso que podría ser interesante, es que
todos los alumnos tuviesen la oportunidad, y les fuese valorada, de introducir un
breve estudio del modelo de negocio de su trabajo final de grado (si es que el proyecto
se adecúa). Aquí los directores de proyectos deberían impulsar el que así
fuese. Quizás ellos mismos necesitarían una pequeña formación o soporte.
La universidad puede hacer más por la empleabilidad de los estudiantes y
dada la situación de los jóvenes egresados de nuestras universidades creo que
se deberían implantar y utilizar todas las posibles herramientas para la
formación universitaria en emprendimiento.