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Me acerqué a uno de los estudiantes del grupo que se oponía a la
celebración del acto para preguntarle el porqué de su oposición ya que la idea era dar oportunidades a sus compañeros que querían
asistir al acto para tirar adelante proyectos emprendedores. Adicionalmente, le
dije que yo estaba fomentando el emprendimiento y que si me convencía de que estaba
equivocado, lo dejaría y me dedicaría a otra cosa.
Parafraseando a Unamuno, no me convenció, pero si me venció. Era un estudiante de Arqueología, quizás de los que llenan de "pinturas rupestres" las paredes de la universidad en tiempos de las redes sociales, que
quería abolir el capitalismo y que por tanto un acto como aquel donde venían
emprendedores pero ya convertidos en empresarios, no podía tener cabida en la
universidad, que él era un buen estudiante y que sus expectativas de trabajo
con una carrera como la suya, eran nulas. Le dije que en muestro centro de
investigación(CVC) habíamos trabajado en la reconstrucción automática de
vasijas arqueológicas a partir de fragmentos y que nos habría venido bien el
asesoramiento de un buen arqueólogo. A pesar de todos mis razonamientos no pude
convencerle.
Digo que me venció porque el acto no se celebró, pero no me convenció
porque sigo fomentando el emprendimiento para que alguien que emprenda, cree
puestos de trabajo y pueda ofrecer uno a un buen estudiante de Arqueología.