En el mercado de trabajo hay muchos más solicitantes de empleo que
demandas por parte de las empresas. Como en cualquier mercado, si la oferta es
mayor que la demanda, los precios (los salarios) bajan.
Parece que es indiferente que la formación de la juventud sea la
mejor que ha tenido este país en su historia. Los empresarios pueden escoger
para tareas que necesitan poca formación personas con una notable sobrecualificación
lo que implica que el subempleo aumenta. Esto ha llevado a España a ser el país
con más subempleo de toda la Unión Europea.
Todavía más grave, muchos titulados universitarios no encuentran
trabajo o este es precario y más de un millón
de titulados universitarios se encuentran en el umbral de la
pobreza. De esta manera queda sin sentido aquella frase usada durante décadas
de: “estudia hijo para ser una persona de provecho el día de mañana”. Hemos
engañado a nuestros hijos y a nuestros estudiantes.
No, no es un problema de falta de personas formadas sin un
presente, y probablemente sin un futuro. La solución no es la sociedad del
conocimiento, ya que esta no implica que el conocimiento se convierta en
oportunidades.
Además de la falta de una solución social, inexistente entre las
preocupaciones de ese foro del globalismo que es Davos (la tertulia más cara
del mundo según el Financial Times), es necesario dar una respuesta más local intentando
cambiar la actitud pasiva de las personas que esperan siempre que sea el Estado
quien resuelva sus problemas. Un Estado que para proteger es necesario que
alguien le proporcione los medios para hacerlo.
Los recursos de esa sociedad protectora proceden de una parte de
esa misma sociedad que es creativa y emprendedora para lanzar iniciativas que
generen riqueza y empleo. Lo que necesitamos es una sociedad emprendedora donde
el Estado trate de eliminar barreras culturales, burocráticas, fiscales, etc.,
para que se lancen proyectos emprendedores. El emprendimiento es una actividad
de riesgo cuyo mayor riesgo para una sociedad es que sus ciudadanos no la
practiquen. Si la sociedad no sabe o no quiere saber que para mantener el
bienestar es necesario que sea emprendedora, lo que tendremos es la sociedad del
desconocimiento.