Como ya he dicho en este blog en más de una ocasión, la
juventud de este país ha de despertar y pasar de una posición pasiva a
adoptar una actitud emprendedora en el sentido más amplio de la palabra, y en particular en
el de la creación de empresas.
El primer paso imprescindible
para este cambio es la sensibilización. La crisis
económica, que ya dura más de cinco años y de la que no se ve una salida a
corto o medio plazo, empieza a ser un elemento sensibilizador para impulsar la creación de empresas por necesidad.
Sin embargo, la
sensibilización se debería potenciar activamente desde todos los ámbitos de la
sociedad y en particular desde la Administración. Esto no tiene porque ser un
problema costoso, ya que se pueden hacer campañas inteligentes con pocos
medios.
En el ámbito universitario
este cambio de mentalidad ya se está empezando a notar ante las perspectivas
del futuro que espera a los estudiantes a su salida de las aulas hacia un
mercado de trabajo poco atractivo o casi inexistente.
La sensibilización de la
juventud, y en particular la de los universitarios, puede resultar un
proceso largo y complicado. Una parte de la juventud universitaria, muchas
veces la más activa políticamente, es crítica con la empresa como organización,
ya que la entienden como un sistema depredador del esfuerzo de sus
trabajadores. Para estos críticos existen otras alternativas como la generación
de proyectos emprendedores con objetivos sociales. Proyectos con alma como se autodefine La Fageda, una empresa social paradigmática. Empresas, no ONGs que viven de la subvención, que aún sin afán de lucro, necesitan una
gestión eficiente para ser sostenibles en el tiempo. Todos los emprendedores
son necesarios, pero ante las problemas sociales que no pueden cubrir unos organismos públicos cada día con presupuestos más bajos, con mucha mayor razón, son
necesarios los emprendedores sociales.