
Ni los inversores más expertos son capaces de
calcular una valoración que depende de cómo se resuelvan en el camino la gran
cantidad de retos que surgirán, sin duda, en un proceso lleno de incertidumbre.
Sin embargo, no por eso el valor de la startup es cero sino que su valor está
ligado a sus expectativas de futuro, es decir que depende del emprendedor, el
equipo, la idea, el mercado y otros intangibles.
Como en una primera inversión o inversión
semilla (Seed Round) el riesgo es muy alto, lo que supone que por una cantidad limitada, los
inversores pueden conseguir una participación importante. Si la startup crece
de forma importante la inversión será muy rentable y las plusvalías muy altas,
si la startup fracasa los inversores habrán perdido todo el dinero.
En el momento que se realiza la primera
inversión el valor de referencia de la startup queda determinado por la
relación entre la cantidad invertida y la participación tomada. Por ejemplo, si
los inversores se quedan con una participación del 20% por una
inversión semilla de 200.000 euros, quiere decir que la empresa ahora vale un
millón de euros (valor postmoney) y que antes de la inversión valía 800.000
euros (valor premoney).
Como la inversión semilla ya ha establecido
una valoración cuantitativa, a partir de aquí una eventual nueva ronda (ronda
A) estará referenciada al valor postmoney de la inversión semilla y de la misma
forma se hará para las posibles rondas siguientes (B, C, …).
En cada ronda sucesiva, la participación de los
socios (fundadores e inversores) se diluye. Si en el caso del ejemplo anterior
hacemos una ronda A de 300.000 euros y los nuevos inversores toman un 10% de la
empresa (todavía startup según la denominación clásica), esto quiere decir que
para esta ronda el valor postmoney es de 3.000.000€ y el premoney, por tanto,
de 2.7 millones. Los 200.000 euros que
habían puesto los inversores iniciales valen ahora 540.000€, pero su
participación se ha diluido y es ahora de un 18% en vez del 20% inicial.
Si el premoney de una nueva ronda es mayor que
el postmoney de la anterior (como en el ejemplo) la startup habrá incrementado
su valor (upround), en caso contrario su valor habrá disminuido (downround). En
este último caso, si los inversores iniciales saliesen tendrían plusvalías
negativas.
Aunque hasta la inversión semilla es
fundamental la intuición de los inversores para estimar el valor de una
startup, a partir de aquí, si hay suficientes clientes y KPI’s, además de la
intuición (que no se debe abandonar nunca), se puede calcular por métodos
clásicos el valor de una startup.