
La pregunta que se hacen muchas personas, en particular los jóvenes, es que hacer ante esta situación. La respuesta más inmediata es emigrar, como la que se dio en los años 60 aunque en aquella ocasión las causas eran diferentes. Entonces se emigraba con maletas de cartón desde las zonas rurales empujados por la miseria. En la actualidad se emigra empujados por la falta de futuro y con la ventaja de no tener fronteras legales que nos impidan ir a otros países de Europa. Es una suerte ser europeos, aunque sea de segunda. La emigración ayuda a los que se quedan ya que los escasos puestos de trabajo existentes se han de repartir entre menos. Parafraseando el título de la película de Sydney Pollack, los que no pueden emigrar piensan: Marchad, marchad, malditos !!.
Otras respuestas a la situación tienen además consecuencias sociales positivas, como son las que dan los emprendedores. La creación de nuevas empresas proporciona soluciones personales para los emprendedores, pero también generan empleo y además afloran valores de responsabilidad, de asunción de riesgos, humildad, resiliencia, etc., tan necesarios para una sociedad como la nuestra, anestesiada durante años. En este caso la película es de Stephen Norrington como una adaptación al cine de los "comics" de Alan Moore y Kevin O'Neill que en castellano se tituló "La liga de los hombres extraordinarios".