domingo, 28 de agosto de 2011

Sobran políticos, se necesitan líderes


Después de los múltiples e improvisados cambios en la política económica y fiscal de España durante los años de crisis, ahora se plantea modificar la Constitución para incluir en ella un artículo sobre la limitación del déficit. Todo ello para contentar a Alemania que es quien está dictando las reglas del juego económico europeo.
Construir Europa es un gran reto y significa perdida de poder por parte de los estados. Sin embargo, esta pérdida de poder no es simétrica, unos estados van a perder mucho más poder que otros, en particular los más pobres van a estar bajo las reglas de juego que marquen los más ricos.
La economía va a ser la que dicte las reglas de juego que no han podido definir siglos de guerras en Europa. Se trata de condicionar la toma de decisiones en unos estados por parte de otros más poderosos. Todo ello significará una pérdida de independencia, o dicho de otra forma, una colonización político-económica. Sin embargo, aun siendo débil, es necesario tener una visión clara del futuro para saber reaccionar a las instrucciones externas de la forma más adecuada.
España, en particular "el pequeño Madrid del poder", como diría Javier Cercas, no tiene una visión estratégica del papel a jugar en la Europa que se avecina. El problema fundamental es la falta de líderes, de hombres de estado, y no de políticos de partido, de regate corto y de perfil limitado a funcionamientos de crucero. Las respuestas a las últimas situaciones delicadas provocadas por los mercados financieros y en general por la crisis, se han improvisado, se han ajustado para que los grupos de poder las acepten, pensando siempre en las próximas elecciones. Siempre hay una elecciones próximas para el político de partido.
No se puede estar pendiente, sin más, de instrucciones dictadas probablemente por aquellos a quien más convienen. Se necesitan personas que tengan una visión clara del futuro y una capacidad para ejecutar la estrategia necesaria para llegar a él. Es decir, en estos tiempos de crisis sobran políticos, se necesitan líderes.


lunes, 8 de agosto de 2011

Armas de destrucción masiva

Esta semana nos ha sorprendido la rebaja en la calificación de la deuda USA por parte de la agencia S&P. No es que no crea que la situación de la economía norteamericana no sea preocupante, sino que me parece que las intervenciones de las agencias de rating están más influenciadas por motivos políticos que por razones técnicas. La deuda norteamericana hace muchos meses, años diría yo, que tendría que haber tenido una rebaja mucho más severa. Mi parecer es, que la bajada de un peldaño ( de AAA a AA+) es solamente una cortina de humo para no despertar sospechas demasiado evidentes sobre las razones de los ataques a la zona euro. ¿Estamos ante una confabulación contra la moneda europea?
El verdadero problema de la economía norteamericana es el euro y de aquí esos ataques a los países de la zona que en realidad van contra la moneda europea. Desde Bretton Woods, el dolar no había tenido un competidor que le hiciese sombra como moneda de referencia. Ahora lo tiene, y eso se nota en los viajes turísticos (Egipto, por ejemplo) donde el euro tiene más aceptación que el dolar. Sin embargo, la situación mostró su verdadera peligrosidad en la decisión de Saddam Hussein de vender el petróleo en euros. Había que cortar de raíz esta situación que en otro caso se podría extender al resto de los países productores de petroleo y otras materias primas. El castigo a Irak no solamente acabo con el ejemplo y con Saddam, sino que también pagaron las consecuencias los países de la eurozona, como Francia y Alemania, cuyas ventas a Irak fueron calificadas de "deuda odiosa" y por tanto no retornable. La foto de las Azores era la presentación del eje anglo-norteamericano no anti Saddam sino anti euro, donde había un tercero que en realidad jugaba el papel de bufón. El euro y no otra cosa eran en realidad para Norteamérica las potentes armas de destrucción masiva.

viernes, 29 de julio de 2011

Parar la sangría no es suficiente


La botella medio llena o medio vacía es un imagen usada frecuentemente para diferenciar al optimista del pesimista, aunque en realidad haya la misma cantidad de líquido para los dos. Actualmente, nuestra situación económica está en el nivel del 2006, un buen nivel de líquido en la botella.
Sin embargo, nuestro estado de ánimo depende fundamentalmente del futuro y no de la visión estática del presente, es decir de la fotografía actual de la botella. Nuestro optimismo o pesimismo están ligados a la percepción de dinámica de si la botella se está llenando o se está vaciando. Una mala situación actual, pero que evoluciona de forma positiva es mejor que una botella llena que pierde permanentemente por una rotura y  sigue vaciándose. Durante años hemos intentado llenar la botella a base de pelotazos, sin tenerla bien sujeta y asentada. La botella se ha caído y se ha roto y por esa brecha se ha perdido mucho líquido y lo peor es que todavía se sigue vaciando.
La primera acción es restañar la botella para que no pierda más líquido. Esto ya se está haciendo de una forma cruenta, pero quizás no hay otro remedio. Sin embargo, es necesario pensar y planificar que y como hacer para que el nivel de la botella empiece a subir. Es necesario, no solamente estabilizar las fugas, sino planificar iniciativas que permitan cambiar la tendencia y empezar a introducir líquido en la botella de manera permanente aunque el caudal sea sea pequeño y el aumento del nivel sea lento.
Una de las medidas con futuro es fomentar la innovación en las empresas. Hay que comunicar muy claramente que sin innovación no hay futuro. Otra de las medidas es fomentar la natalidad de empresas apoyando a los emprendedores, jóvenes y no tan jóvenes, que montan sus empresas y que necesitan el apoyo, sobre todo moral, de la sociedad por su valor ante el riesgo al fracaso.
No podemos confiar en que nos saquen del pozo los que nos han hundido en él. Es necesario fomentar y premiar el riesgo de los que innovan y de los que crean empresas, si queremos salir de la situación en que estamos. Hay que restañar las heridas, pero parar la sangría no es suficiente.

lunes, 11 de julio de 2011

Fomentar y facilitar el emprendimiento


Desde la liberación del suelo a mitad de la década de los 90, los españoles han jugado con fuego al crear una pirámide con el sector inmobiliario. La lista de consecuencias es amplia, como todo el mundo conoce. 

Una de estas consecuencias que a mi me parece muy importante ha sido la creación de una cultura del enriquecimiento fácil con actividades especulativas. Así, por ejemplo, cuando aquí parecía que el ciclo alcista de la especulación con viviendas se frenaba, los especuladores se iban a repetir el proceso en las ciudades de Europa del Este y más tarde en jugar con las subvenciones a los huertos solares de un torpe Ministerio de Industria.
Afortunadamente, están empezando a aparecer brotes, no exactamente verdes como se sacó de la chistera la ministra Salgado, sino de realismo, de que la forma de salir del agujero es apostar por la economía que tiene como base el emprendimiento, donde el esfuerzo, la creatividad y el riesgo son los ejes principales. El problema político es que los resultados de estas políticas no se obtienen en el corto plazo de una legislatura. Sin embargo, Los brotes (no se de que color) son los mensajes políticos, tanto de derechas como de izquierdas, que están empezando a decir que esta es la vía. También hay asociaciones empresariales, ayuntamientos, cámaras de comercio y hasta bancos y cajas, que están fomentando el emprendimiento y en particular el de los jóvenes de la generación mejor formada que ha tenido el país. Es necesario consolidar  estos brotes lo antes posible y actuar con determinación para fomentar y facilitar el emprendimiento. 

domingo, 26 de junio de 2011

Una democracia inmadura

Observando la respuesta de nuestra sociedad a la crisis, mi conclusión es que vivimos en una democracia todavía inmadura.
Los ciudadanos estamos protestando permanentemente de todo y de todos. En particular de los políticos y de los bancos y de las grandes empresas, además cuando queremos llevar a nuestras propuestas a la acción optamos por la ocupación de las plazas públicas o por la violencia contra los parlamentarios catalanes.
Todas las protestas contra los políticos, tanto de derechas como de izquierdas, durante los últimos dos o tres años ha llevado al poder en las últimas elecciones municipales y autonómicas, a uno de los dos partidos dominantes en el panorama español, relevando al que ya estaba. Es muy interesante que haya cambios, pero no siempre han de relevarse los mismo, hay otras opciones posibles.
Los ciudadanos deberían valorar mucho más la fuerza de su voto, porque solamente de esta forma los partidos políticos modificarán su comportamiento. Si nada les obliga a cambiar no lo harán y el movimiento 15M podría ser peligroso para ellos si tuviese la capacidad de cambiar la dirección del voto hacia otros partidos (o fuese revolucionario, que no lo parece). La competencia entre los partidos por nuestro voto debe hacer que nos demos cuenta de nuestro poder como ciudadanos.
Quiero poner un ejemplo del poder ciudadano, en este caso como consumidor de servicios de telefonía. En esté área la democratización ha tenido tres fases: a) En una primera fase, donde Telefónica ejerció durante muchos años una verdadera dictadura sobre el servicio telefónico de los ciudadanos y las empresas del país; b) en una segunda fase, con la entrada de los primeros operadores en el mercado, mejoró la situación al introducir competencia, aunque fue insuficiente ya que creó una casta que cambió la dictadura por una oligarquía que se repartían el mercado sin la consideración debida para el cliente. Fue una ocasión perdida para tratar bien a los clientes en vez de llegar a ser el sector que más quejas recibía de los ciudadanos y c) una tercera fase donde la entrada posterior de los operadores virtuales en el servicio de telefonía móvil, ha hecho que los operadores dominantes hayan tenido que cambiar el enfoque y bajar a la arena de la competición permanente por el cliente donde el poder del usuario se manifiesta con cambios de compañía masivos. Hemos adquirido una madurez que no teníamos al ejecutar nuestro poder como consumidores. Yo personalmente, he madurado como consumidor y mí compañía es una de las nuevas operadoras.
En nuestra democracia hace muchos años que pasamos nuestra primera fase y todavía estamos en la segunda de partidos oligárquicos. Si estos partidos evolucionasen hacia el objetivo centrado en el servicio al ciudadano y no hacia el partido, no necesariamente necesitaríamos una tercera fase para superar una democracia inmadura.