miércoles, 30 de noviembre de 2016

El Pacto de Socios Fundadores

En el post anterior hablábamos del Pacto de Socios Inversores que es el que normalmente se conoce como Pacto de Socios a secas y que es el que firman los emprendedores  con los Business Angels o con los Fondos de Capital Riesgo. Este pacto de socios se genera cuando ya la startup ha dejado de ser una startup en el sentido Stanford porque se ha convertido en una empresa y va a la búsqueda de financiación de inversores.
En este post quiero hablar de otro pacto de socios, el Pacto de Socios Fundadores que es anterior en el proceso de la construcción del proyecto emprendedor. Este documento es sensiblemente diferente del Pacto de Socios Inversores y su objetivo es establecer las reglas de juego de los miembros del equipo emprendedor.
El Pacto de Socios Fundadores es un documento que se ha de suscribir lo antes posible entre los miembros del equipo impulsor del proyecto y que después tendrán participación en la empresa cuando esta se constituya. Por eso, muchos de los acuerdos se redactan en futuro, ya que normalmente el proyecto emprendedor se encuentra en la fase startup. Sin embargo, aunque el pacto ya esté firmado, si la situación de la startup va evolucionando y todos los firmantes están de acuerdo, el documento se puede modificar adaptándolo a las nuevas situaciones, como por ejemplo, la incorporación de un nuevo emprendedor.
En este acuerdo no se trata solamente de las aportaciones dinerarias de cada miembro y de las participaciones que tendrá cada fundador cuando se constituya la empresa, sino también de la visión común de lo que ha de ser la empresa y de sus objetivos, de quien es el líder, del tipo de órgano gestor (Administrador único o Consejo de Administración) y de un listado de puntos detallados sobre cómo se pagará al socio que trabaja, cómo se articula la marcha de un socio, cómo se valoran las aportaciones no dinerarias y un conjunto de “Qué pasa si” de todas las situaciones posibles, como por ejemplo, qué pasa si los socios son pareja y se separan, qué pasa si los familiares de los socios quieren trabajar en la empresa. Un ejemplo de este tipo de documento se puede encontrar aquí .
La redacción del Pacto de Socios Fundadores, no es tan delicada jurídicamente como el de los inversores, pero sin embargo, yo recomiendo encarecidamente a los emprendedores que asesoro que firmen lo antes posible el Pacto de Socios Fundadores.

martes, 15 de noviembre de 2016

El Pacto de Socios Inversores

Siguiendo con la búsqueda de financiación del proyecto emprendedor, los inversores externos, como son los Business Angels (BA) o los Fondos de Capital Riesgo (FCR), suelen exigir por su aportación económica, condiciones que pueden parecer muy duras a los emprendedores.
Hay que tener en cuenta que el tanto por ciento de inversiones fracasadas suele ser del orden del 80% entre fallidas y “muertos vivientes”, proyectos estos últimos sin crecimiento que no generan retornos a los inversores y que generalmente solamente sirven para que la empresa sobreviva y pague los salarios de los trabajadores y de los propios emprendedores.
Ya que no son donaciones, sino inversiones para ganar dinero a través de las plusvalías generadas por la empresa, los inversores proyectan sus aportaciones en forma de capital, no para quedarse indefinidamente en la empresa y obtener retornos a través de los beneficios, sino para salir de ella en unos 5 a 7 años, vendiendo su participación y pensando en multiplicar por 10 su inversión inicial y con ello, además de ganar dinero, compensar las inversiones fracasadas.
Para que la empresa crezca, los inversores se han de asegurar que los emprendedores continúan trabajando por la empresa con ilusión y por eso no toman la mayoría del capital, ni tampoco toman una participación testimonial que no les compense mantener una mínima dedicación al seguimiento de la empresa y participar en los órganos de gobierno. Es decir, su participación suele estar situada entre un 15% y un 40% y el capital aportado, siguiendo las horquillas comentadas en el post anterior, está condicionado por la valoración de la empresa y por las expectativas de la misma.
Si los inversores no tienen la mayoría del capital, ¿Cómo pueden obligar a los emprendedores a tomar ciertas decisiones? La respuesta está en los acuerdos que los inversores exigen aceptar a los emprendedores en un documento conocido como Pacto de Socios Inversores. Por este documento los inversores toman el control de ciertas decisiones clave de la empresa, como la permanencia de los emprendedores en ella, el sueldo de los mismos, impedir la venta de participaciones de los emprendedores antes que las de los inversores, la obligación para los fundadores de vender su participación si los inversores lo requieren porque unos nuevos inversores quieren la mayoría o quedarse con toda la empresa, etc.
Dado que los inversores generalmente conocen bien los puntos que debe contener el Pacto de Socios Inversores para cubrirse de todos los riesgos posibles, los emprendedores harán muy bien en documentarse o buscar un abogado especializado en estos temas para ayudarles en la redacción de este documento y de esta forma evitar un acuerdo desequilibrado a favor de los inversores.
El Pacto de Socios Inversores es muy diferente al Pacto de Socios Fundadores, acuerdo este, que también se aconseja firmar a los emprendedores entre si cuando empiezan a impulsar el proyecto emprendedor, y en el que se trata de establecer las reglas de juego entre los miembros del equipo emprendedor.
El planteamiento, por parte de los impulsores de un proyecto emprendedor, de una inversión externa, es algo que puede ser muy comprometido para el futuro de la empresa. Esta decisión se debe tomar cuando la continuidad de la empresa peligra por falta de financiación o cuando se plantea una expansión, por ejemplo, internacional. Sin embargo, la decisión se ha de tomar con tiempo suficiente (de tres a seis meses) para negociar con tranquilidad y no estar en una situación de debilidad determinada por la urgencia de disponer de los fondos necesarios.

La entrada de inversores externos puede significar perder el control de la empresa, por eso, si es posible, aunque el crecimiento sea más lento, los emprendedores han de considerar que los mejores financieros de su empresa son los clientes que no te obligan a firmar el Pacto de Socios Inversores.

lunes, 31 de octubre de 2016

La financiación ha de venir de los clientes

Una vez completada la primera fase de arrancada del proyecto emprendedor, que normalmente ha estado financiada por dinero propio de los fundadores o de su entorno de influencia emocional, entramos en la segunda fase cuyo primer objetivo es la consolidación del proyecto y que empieza cuando el modelo está validado y se tienen los primeros clientes.
En esta segunda fase, donde normalmente la financiación procede de dinero externo, el proyecto emprendedor ya no es una startup en el sentido de la Escuela de Stanford, sino que se ha convertido en una empresa que ha de estar constituida, generalmente una Sociedad Limitada.
Para esta segunda fase, existen diferentes fuentes de financiación tanto públicas, como privadas. Quizás uno de los mejores instrumentos son los préstamos participativos y en particular aquellos que no son convertibles en participaciones para el prestamista. Un ejemplo interesante son los préstamos de ENISA, que además de no ser convertibles, tampoco exigen avales. Este tipo de préstamos públicos se llaman, por sus buenas condiciones para los emprendedores, préstamos blandos, lo que sí hay que hacer una ampliación de capital complementaria por parte de los emprendedores o de otras fuentes, como prueba de que el proyecto tiene credibilidad.
Una fuente frecuente en esta fase de financiación alternativa (se conoce así a la financiación no bancaria) son los Business Angels (BA). Los BA son normalmente personas no profesionales de la financiación, pero que han sido o son emprendedores o ahorradores particulares que disponen de un cierto capital que están dispuestos a invertir y arriesgar. Las cantidades que suelen invertir los BA suelen estar entre 50.000 a 200.000 euros, todo ello por una participación del 15 al 35%.
Otra fuente de financiación en esta fase de consolidación o en la siguiente de crecimiento, son los Fondos de Capital Riesgo (FCR). Los FCR son organizaciones gestionadas por profesionales de la financiación y que suelen tener un rango de inversiones entre los 200.000 y los 2.000.000 de euros. Los FCR normalmente invierten cuando el proyecto ya está más maduro y consolidado, con unas muestras claras de crecimiento.
A caballo entre las dos fases ha aparecido una vía de financiación externa que puede aportar dinero para proyectos de orientación social o por su creatividad, es el Crowdfunding, el cual consiste en exponer el proyecto en una plataforma web especializada y donde los usuarios de la misma hacen aportaciones por una recompensa que puede ser muy diversa, como por ejemplo aparecer como financiador si es un proyecto artístico o social, o de tener un primer producto muestra resultante del proyecto. Hay otro tipo de Crowdfunding, Crowdfunding Equity, orientado a financiar proyectos de la fase de consolidación de la empresa en el que las aportaciones acaban alcanzando niveles totales similares a los de la financiación de BA o incluso de FCR.

Todo lo anterior está muy bien, Sin embargo, últimamente está consolidándose la tendencia de prescindir, si es posible, de la búsqueda de financiación por inversores externos que acaben limitando la libertad de los emprendedores. Si esto es así, ¿De dónde pueden conseguir los emprendedores el dinero externo para la financiación de su proyecto? La respuesta es clara: La financiación ha de venir de los clientes.

sábado, 15 de octubre de 2016

La Financiación inicial es una componente más del esfuerzo para arrancar un proyecto emprendedor

Quiero abordar aquí un elemento como es la financiación inicial, que en muchas ocasiones se valora como el más importante e imprescindible del ecosistema emprendedor para tirar un proyecto adelante. Sin embargo, muchas otras visiones colocan el dinero como un elemento más secundario.
La financiación en emprendimiento, en general tiene dos tipos de fuentes bien diferenciadas: La del dinero interno y la del dinero externo. Entiendo por dinero interno la fuente de financiación que procede del círculo de influencia emocional del emprendedor y por dinero externo el que procede de fuera de ese entorno. Las dos fuentes coinciden generalmente con las dos fases de arranque y maduración del proyecto emprendedor.
En la primera fase, cuando estamos gestando la idea de negocio o el modelo de negocio y todavía no tenemos clientes, es muy difícil obtener dinero externo, porque pocos se arriesgan en este estadio del proyecto. Por tanto es mejor no perder el tiempo y financiar el proyecto con recursos propios o de las FFF (Family Friends & Fools) donde también incluyo a los Fools dentro del círculo de influencia emocional del emprendedor.
A veces hay tipos de proyectos que no requieren demasiado capital para empezar (como por ejemplo los de software), sin embargo, todos necesitan una gran dosis personal de dedicación, empuje y también dinero, aunque sea poco. En realidad, la Financiación inicial es una componente más del esfuerzo para arrancar un proyecto emprendedor.

viernes, 30 de septiembre de 2016

El mentoring de expertos es muy importante para la Facilitación del emprendimiento

Una vez el emprendedor ha tomado la decisión de lanzar su proyecto, es muy conveniente y a veces imprescindible, disponer de ayuda. La Facilitación en emprendimiento puede significar el éxito al allanar el camino o lubrificar la superficie por donde evoluciona el proyecto. Además de  eliminar obstáculos también está ayuda puede aumentar la velocidad del proceso.
Para ello, una de las opciones más importante es la de disponer de mentores que puedan actuar como consejeros del proceso. Estos tutores han de ser emprendedores expertos que hayan tenido experiencia personal de éxito y especialmente de fracaso, al poner en marcha aventuras emprendedoras. Un proyecto emprendedor es un proceso experimental como en la investigación científica donde necesitamos confirmar nuestras hipótesis, por eso son muy importantes expertos que nos ayuden, personas que conocen donde se producen las equivocaciones, porque las han vivido en carne propia. Como decía Niels Bohr “Un experto es una persona que ha cometido todos los errores que se pueden cometer en un determinado campo” y aun así nunca se puede asegurar que es lo que puede pasar, porque como decía el mismo Nobel de Física “Hacer predicciones es muy difícil, especialmente cuando se trata del futuro”
Otra herramienta de Facilitación consiste en la creación de entornos donde los emprendedores tienen sus propios lugares de trabajo y comunicación con otros emprendedores, creando un ambiente propicio entre gente con sueños semejantes y con parecidos problemas. Estamos hablando de espacios de coworking como son las incubadoras y las aceleradoras. En estos entornos de relación se generan interacciones y networking, sesiones de formación y también acuden Business Angels para buscar proyectos financiables.
Las actuaciones de soporte pueden estar gestionadas por ayuntamientos, universidades, fundaciones, asociaciones empresariales o redes de inversores y de las cuales el mentoring de expertos es muy importante para la Facilitación del emprendimiento.