viernes, 30 de septiembre de 2016

El mentoring de expertos es muy importante para la Facilitación del emprendimiento

Una vez el emprendedor ha tomado la decisión de lanzar su proyecto, es muy conveniente y a veces imprescindible, disponer de ayuda. La Facilitación en emprendimiento puede significar el éxito al allanar el camino o lubrificar la superficie por donde evoluciona el proyecto. Además de  eliminar obstáculos también está ayuda puede aumentar la velocidad del proceso.
Para ello, una de las opciones más importante es la de disponer de mentores que puedan actuar como consejeros del proceso. Estos tutores han de ser emprendedores expertos que hayan tenido experiencia personal de éxito y especialmente de fracaso, al poner en marcha aventuras emprendedoras. Un proyecto emprendedor es un proceso experimental como en la investigación científica donde necesitamos confirmar nuestras hipótesis, por eso son muy importantes expertos que nos ayuden, personas que conocen donde se producen las equivocaciones, porque las han vivido en carne propia. Como decía Niels Bohr “Un experto es una persona que ha cometido todos los errores que se pueden cometer en un determinado campo” y aun así nunca se puede asegurar que es lo que puede pasar, porque como decía el mismo Nobel de Física “Hacer predicciones es muy difícil, especialmente cuando se trata del futuro”
Otra herramienta de Facilitación consiste en la creación de entornos donde los emprendedores tienen sus propios lugares de trabajo y comunicación con otros emprendedores, creando un ambiente propicio entre gente con sueños semejantes y con parecidos problemas. Estamos hablando de espacios de coworking como son las incubadoras y las aceleradoras. En estos entornos de relación se generan interacciones y networking, sesiones de formación y también acuden Business Angels para buscar proyectos financiables.
Las actuaciones de soporte pueden estar gestionadas por ayuntamientos, universidades, fundaciones, asociaciones empresariales o redes de inversores y de las cuales el mentoring de expertos es muy importante para la Facilitación del emprendimiento. 

jueves, 15 de septiembre de 2016

La Formación puede ser clave para evitar los errores más frecuentes de los principiantes

Siguiendo con el tema de la Formación, en el post anterior hablábamos del cambio tan radical que se ha producido desde hace una década en el enfoque de la formación para lanzar un proyecto emprendedor. También comentaba que la formación no ha de ser necesariamente ni muy intensa, ni muy extensa.
La formación en emprendimiento se ha de hacer en todos los niveles de la educación reglada, desde la primaria hasta la universidad. Sin embargo, también se ha de impartir en la enseñanza no reglada, como en cursos abiertos para todo tipo de ciudadanos, como personas que no tienen trabajo o simplemente personas que quieren empezar una nueva aventura vital.
La formación se puede realizar en cursos y seminarios de un número limitado de horas, pero tiene que tener como tutores personas que hayan emprendido y si es posible que hayan fracasado alguna vez.
Los conocimientos básicos de emprendimiento se pueden aprender en cursos presenciales o en MOOC’s de plataformas, como por ejemplo, Udacity, Coursera o edX, o en libros de referencia como: The Startup Owner’s Manual, The Lean Startup, The Business Model Generation, Running Lean, Disciplined Entrepreneurship (la mayoría también en castellano), pero el verdadero aprendizaje se adquiere emprendiendo y fracasando.
Las líneas básicas se pueden transmitir para evitar equivocaciones que aparecen en una buena parte de casos, como por ejemplo, no hacer un pacto de socios fundadores (diferente al pacto de socios inversores) o intentar recorrer el camino sin preguntar a posibles clientes sobre nuestro modelo de negocio.
En la universidad, que es el entorno que más conozco, hay muchas herramientas para formar a los estudiantes, como por ejemplo, conferencias, seminarios, cursos, asignaturas optativas (2 o 3 créditos podrían ser suficientes), trabajos finales de grado unipersonales con una parte de emprendimiento o realizados conjuntamente entre estudiantes de diferentes facultades.
Un problema que se detecta en las universidades españolas, es que la responsabilidad de liderar la formación en emprendimiento, normalmente suele recaer en un profesor funcionario que en una buena parte de los casos no ha creado nunca, ni tan siquiera lo ha intentado, una empresa. Eso no es lo que pasa en las universidades americanas de referencia, donde el emprendimiento es responsabilidad de personas que tienen una larga experiencia emprendedora. Adicionalmente, las personas que gestionan estos temas son también PAS contratados o funcionarios y todo ello en el entorno de una institución en que la empresa y el emprendimiento, no son precisamente sus prioridades.
Es necesario cambiar este enfoque copiando o adaptando estrategias de otros sistemas y modelos internacionales que ya funcionan. Hay que insistir en que, aunque no sea la solución definitiva, para emprender, la Formación puede ser la clave para evitar los errores más frecuentes de los principiantes.

miércoles, 31 de agosto de 2016

La Formación en emprendimiento ha dado un giro radical

En el proceso de aproximarse progresivamente a los emprendedores nos acercamos ahora al ámbito de la Formación.
Hasta hace una década, la formación de los emprendedores tenía una orientación similar a la de un MBA. Una formación que había nacido para gestionar empresas a principios del siglo pasado y cuyo objetivo era administrar una compañía basándose en un plan estratégico diseñado para ser ejecutado en unos cuantos años.
De esta misma manera, la formación de emprendedores se orientaba a generar y gestionar un Plan de Negocio a partir de la idea del propio emprendedor, Plan de Negocio que no era otra cosa que un Plan Estratégico para una posible empresa que todavía no se había creado o que no se sabía exactamente hacia donde podría ir.
Hace unos diez años, Steve Blank rompe con la tradición y afirma que no se puede hacer un Plan de Negocio de algo que no se sabe cómo funcionará, ni tan siquiera si tendrá quien compre sus productos o servicios. La frase de Blank era: “No hay Plan de Negocio que sobreviva al primer contacto con los clientes”. No es la formación tipo MBA la adecuada para empezar una startup, porque una startup no es una empresa en pequeño, sino una organización a la búsqueda de un Modelo de Negocio viable.
El cambio de paradigma ha virado, de centrarse en la idea del emprendedor, a enfocarse en las necesidades de los clientes, de soñar el producto a pensar en el problema. Es decir, no hace falta empezar diseñando un gran apartado Financiero para un Plan de Negocio si todavía no se sabe si los posibles clientes estarán dispuestos a pagar y cuanto, por nuestra solución.
La Formación para empezar una startup ha de estar dirigida a la generación de clientes y no a aprender las materias que incluye un grado en ADE o un MBA. Con unas ideas generales de actuación y el conocimiento de un conjunto de técnicas para saber si los posibles clientes estarán interesados en comprar nuestro producto o servicio, aún sin haberlo terminado, sería suficiente.

En lugar de un Plan de Negocio, la que yo llamo la Escuela de Stanford de Emprendimiento, liderada por Steve Blank y seguidores, como Eric Ries, Alex Osterwalder o Ash Maurya, propone, que a partir de la idea inicial, se empiece a trabajar con un esquema básico de hipótesis que recojan concisamente los puntos fundamentales de la futura empresa, es el Modelo de Negocio. Estas hipótesis se plasman en un lienzo de papel (el canvas) dividido en una serie de bloques (9 en los dos canvas más utilizados) que corresponden a los apartados fundamentales del Modelo de Negocio y sobre el que se van haciendo los cambios consecuencia de contrastar nuestras hipótesis con las respuestas de los posibles clientes. Estas modificaciones se hacen de forma iterativa hasta validar el Modelo de Negocio siguiendo la revolución de la metodología Lean Startup. Como consecuencia de este cambio de paradigma, en los últimos años la Formación en emprendimiento ha dado un giro radical.

lunes, 15 de agosto de 2016

El momento de impulsar el Fomento del emprendimiento

En los dos últimos posts hemos hablado de la Concienciación y de la Facilitación del emprendimiento. En este, vamos a hablar sobre el Fomento del mismo, entendiendo como tal el conjunto de acciones dirigidas a colectivos que ya tienen una predisposición a lanzar sus propios proyectos emprendedores. Estas acciones de Fomento, al contrario que en la Concienciación y la Facilitación, requieren una voluntad de participación por parte de los colectivos a los que van dirigidas.
Las actividades más frecuentes en este ámbito pueden ser muy diversas, como por ejemplo,   congresos, concursos, ferias, fórums, reuniones, charlas, conferencias de gurús, etcétera. Muchas de estas actividades también generan un ambiente propicio a la creación de contactos que promueven el intercambio de enriquecedoras experiencias personales entre emprendedores.
Podríamos decir que una vez la sociedad está concienciada y que se han eliminado las barreras fundamentalmente administrativas para impulsar la Facilitación, nos podemos dirigir, mediante acciones focalizadas de Fomento, a los potenciales emprendedores, con el objetivo de alentarlos a crear sus propias startups.
No solo temporalmente podemos ordenar los diferentes ámbitos de actuación, sino que estos también se caracterizan por la apertura del enfoque hacia los colectivos a los que se dirigen. Podemos diferenciar esta apertura desde las actividades desenfocadas dirigidas de forma global a toda la sociedad, como es el caso de las iniciativas de Concienciación, que incluyen incluso a los que no tienen ninguna intención de emprender, pero que valorarían positivamente a los que sí lo quieren hacer, a enfocarnos en un colectivo más concreto, como en el caso de las actividades de Fomento, que se dirigen a aquellos que piensan en crear su propia empresa o incluso a los que ya han empezado a hacerlo.
En el ámbito de las acciones de Fomento, los actores están más cerca de los sectores a los que se dirigen. Estas estructuras pueden ser locales y diversificadas, tanto privadas, como organizaciones empresariales, redes de Business Angels o asociaciones y fundaciones, como instituciones públicas, por ejemplo, ayuntamientos o universidades.

Si la sociedad se conciencia de que el emprendimiento no es solamente una oportunidad personal para quien emprende, sino que también es una ocasión para la propia sociedad y además hay una voluntad clara por parte de los legisladores de facilitar la creación de empresas eliminando las barreras administrativas, es el momento de impulsar el Fomento del emprendimiento.

domingo, 31 de julio de 2016

La Facilitación de la creación de nuevas empresas

Para impulsar la transformación de un país hacia una sociedad emprendedora, la Facilitación es un requisito imprescindible que consisite en todas aquellas acciones que llevan a allanar el camino para crear nuevas empresas. La facilitación es un proceso que busca simplificar y si es posible eliminar las trabas, fundamentalmente legales, administrativas y burocráticas, para que el emprendimiento funcione con la mayor agilidad posible.
En España, lo que realmente se necesita, es una potente allanadora que destruya todos los constantes obstáculos que la burocracia ha ido colocando en el camino. Los cambios precisos e ineludibles son esencialmente legales. Hay que eliminar trámites e intermediarios innecesarios para poder crear empresas y para cerrarlas, de forma ágil. También sería muy conveniente mejorar las condiciones fiscales de las nuevas empresas y de los procesos para su financiación.
Crear una empresa en este país implica superar un cúmulo de barreras superfluas que sustraen tiempo y dinero del que carecen a aquellos que quieren arriesgarse a crear riqueza. En el otro lado, están los que construyen los muros que protegen, en forma de estructuras administrativas del siglo pasado, el poder y los privilegios de intermediarios inútiles, como los registros mercantiles o los notarios, cuya existencia y funcionamiento no tienen ningún sentido en una sociedad digital. La solución no es difícil, solamente se necesita copiar o adaptar los procedimientos que ya funcionan en una buena parte de los países avanzados que crean un mayor número de nuevas empresas. Adicionalmente, los mencionados intermediarios introducen una complejidad regulatoria que implica la necesidad de contratar servicios legales de terceros, los cuales encarecen, todavía más, el proceso creativo de manera notable, en particular cuando las nuevas empresas son startups de jóvenes emprendedores.
Según el Banco Mundial, en este año 2016, España ocupa el lugar 82 por la dificultad de crear una nueva empresa, aunque la facilidad para hacer negocios ha mejorado sensiblemente desde el año 2014 donde ocupaba el lugar 52, al 33 que ocupa en la actualidad.
En principio, las facilidades para crear empresas deberían ser iguales o similares en toda la Unión Europea. De hecho, según la Comisión Europea, todos los ciudadanos de la Unión tienen derecho a crear su propia empresa en cualquier país miembro, o a crear una sucursal o filial de una empresa ya existente en otros países miembros de la Unión, recomendando a cada Estado que cumplan una serie de objetivos en materia de trámites y de costes que España, entre otros, no cumple. Entre ellos, la Unión pide:
 -  Que el tiempo para crear una empresa no supere como máximo los tres días. 
 -  Que el coste no supere los 100 €. 
 -  Que todos los trámites se puedan hacer a través de un único organismo. 
   Que sea posible completar online todas las formalidades de registro.
 -   Que pueda hacerse el registro online de una empresa desde otro país de la UE.
La globalización nos lleva inexcusablemente a una liberalización y agilización del proceso de creación de nuevas empresas, en la línea que aconseja la Unión Europea. El gobierno tendría que utilizar estos consejos como argumentos para realizar un cambio regulatorio en profundidad para la facilitación de la creación de nuevas empresas.