domingo, 9 de enero de 2011

Enamorarse de los resultados de la I+D pública

A pesar de la burocracia y las bajas inversiones, en los últimos años se ha construido en España y sobre todo en Cataluña, un sistema de I+D aceptable y hasta notable en algunos campos científicos. Sin embargo, la crisis está trayendo recortes presupuestarios importantes a este tejido a pesar de que los gobiernos central y autonómico habían dicho que no lo iban a hacer.
Muchas voces se están levantando contra estos recortes, con argumentos como: lo que se está jugando es el futuro del país, se están fugando los mejores cerebros, países como Alemania recortan todo excepto las inversiones en I+D, ...
Sin embargo, estas voces no dicen que las inversiones en I+D no son rentables en nuestro país, más que para los que viven del sistema de I+D. Los que hemos estado viviendo de ese dinero deberíamos  mostrar los retornos que tendríamos que haber hecho al país con las inversiones que el país ha hecho en nosotros durante tanto tiempo. 
Es cierto que hemos hecho aportaciones al conocimiento universal pero esto solamente ha servido para dos cosas: 1) para engordar los CV's personales y 2) para que países con capacidad suficiente conviertan en riqueza propia el gasto que en I+D ha hecho nuestra sociedad. Parece que de nuevo tiene actualidad la sentencia unamuniana del "que inventen (investiguen) ellos", si es para ellos. 
La cuestión es que la actividad I+D es condición necesaria para crear una economía del conocimiento, pero no suficiente. Convertir el conocimiento generado en PIB es cosa de dos, como el amor. Si el tejido empresarial no ha estado, ni parece estar, dispuesto a un romance, nada se puede hacer por más que aumente el esfuerzo público en I+D. La solución es la innovación y el espíritu emprendedor para conseguir la creación de un tejido empresarial más innovador capaz de enamorarse de los resultados de la I+D pública.